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Cartagena Negra. Jornada día 9

FestivalesCartagena Negra. Jornada día 9

Grupo salvaje de La mano del muerto

Grupo salvaje es una película de Sam Peckinpah que marcó a Fernando Marías cuando la vio en un cine de Lekeitio a los 12 años. Acabó dedicándole a esta joya del celuloide sus mejores páginas de El mundo se acaba todos los días. Igual se preguntan a qué viene esta introducción, pues muy sencillo, la cuarta jornada de Cartagena Negra se abrió de la mano de Rosa Huertas presentando el libro La mano del muerto cuyos forajidos son: Jack Dollar (Paco Rabadán), Sally Tres Dedos (Pilar Fernández Senac), El Chico (Alfonso Gutiérrez Caro) y entre el público, con las pistolas enfundadas, listos para disparar, el resto de cuatreros culpables de esta obra que han dedicado a Fernando Marías: Jimmy Nolan (Antonio Parra Sanz), Reed Button (Víctor M. Mirete), Duncan Valentine (Cristóbal Terrer Mota) y El Enterrador (Jesús Boluda del Toro).

La mano del muerto, en el mundo del póker, es una combinación de dos ases y dos ochos. No tiene porqué ser de los palos negros, pero resulta inquietante que la combinación

Presentadora y Autores

sea de picas y tréboles. Para comprender de que va esto hagamos un ejercicio o si lo prefieren un juego, viajemos al Viejo Oeste, allá por la segunda mitad del siglo XIX y de paso nos llevamos a nuestros autores. El póker era el juego más habitual en los salones, con él se resolvían conflictos, se pagaba alguna deuda y mataban el tiempo…¡Uy! Acabo de pronunciar la palabra mataban del pretérito imperfecto de indicativo de matar. En 1876, un 2 de agosto, en el salón de Nuttal & Mann’s de Deadwood, una población al oeste de Dakota del Sur entró James Butler Hickock apodado Wild Bill por ser un vaquero que jamás perdía en los duelos a muerte. Pero el malote cometió el error de ese día no cubrir su espalda, algo que hacía habitualmente sobre todo cuando jugaba a las cartas. Esa costumbre era muy común en el póker, los contrincantes se colocaban algún compinche a sus espaldas o se pegaban a la pared para evitar un ataque por sorpresa. Hickock recibió un tiro en la nuca de la mano de Jack McCall, un delincuente común. Fue tan repentina la muerte que cayó con una mano de póker: dos ases y dos ochos. De ahí la leyenda.

Francisco Rabadán

Dejemos los salones, las espuelas y los duelos y volvamos a la mesa que nos ocupa. Rosa Huertas, periodista, escritora y autora del prólogo de esta obra, dirige a los autores como si se tratara de uno de los mejores westerns de todos los tiempos, el más negro jamás contado con una partida de cartas que trae mal fario.

Jack Dollar explica que en Navidad se reunieron, suponemos que, en algún salón. Mientras, fuera el aire hacía rodar un estepicursor y muy al fondo se escuchaba el silbido de Kurt Savoy. Y allí, entre bebidas espirituosas y póker surgió la idea de escribir este libro. Jack Dollar algo sabía, ya que de pequeño le quitaba las novelas de Marcial Lafuente Estefanía a su hermano.

Sally Tres Dedos nunca había tenido contacto con este género y ha tenido que estudiar. Para ella ha sido todo un reto meterse en este duelo.

El Chico es un aficionado al spaghetti western gracias a su padre. La imagen que tiene es la de Clint Eastwood con el poncho, un ambiente desértico, la taberna, los whiskies… hizo una lista de lo que quería que saliera en el relato. Algo que le ayudara a ambientar todos los relatos.

Los referentes de los forajidos de La mano del muerto son:

Para El Enterrador: El bueno, el feo y el malo; El hombre de las pistolas de oro, todas esas películas las vio muchas veces. Tarantino también ha sido un referente.

Reed Button ha vivido las lecturas de Marcial Lafuente y veía muchísimo cine western. Peckinpah, Sergio Leone y Tarantino, son sus preferidos. Película fetiche Sin perdón.

Duncan Valentine Sin perdón fue la que cambió el ritmo del western. Le sigue llamando la atención el western contemporáneo como la serie de HBO Deadwood.

Jimmy Nolan leía libros de Zane Grey, Marcial Lafuente Estefanía y sus referentes cinematográficos son El tuerto y Centauros del desierto; también ha sido un atrevimiento porque nunca había practicado este género.

Para crear la obra cada uno creó su relato, pero se cohesionó mediante la partida de póker y el salón.

Pilar Fernández Senac

El relato de Sally Tres Dedos ha impresionado a Rosa porque es un género netamente masculino, las mujeres que aparecen en los westerns son la prostituta del salón o la chica que está de adorno. Sally Tres Dedos se enfrenta a tipos terribles que se han portado muy mal con ella, es una historia de venganza. El personaje estaba claro desde el principio, Sally ha hecho una gran labor de investigación para construir su personaje. Estuvo leyendo sobre mujeres que disparaban y ganaban premios por ello. Eran mujeres que se salían del esteriotipo normal de la época, pero existían. Una chica cazarrecompensas, una tipa dura.

Un pico y una pala es el relato de Jack Dollar, trata sobre la avaricia. Se lo tomó como un juego divertido. Quiso ser radicalmente original, creando una especie de empresario que quiere dar una lección de marketing. El que de verdad hizo fortuna durante la fiebre del oro fue quien vendía los picos y las palas. Hubo también gente empresaria en el salvaje Oeste.

Alfonso Gutierrez Caro

El Chico juega al póker con el lector pensando en provocar un poco, con un niño tomando whisky degenerando en otra cosa. Un niño y un anciano son los protagonistas.

La mano del muerto contiene unos personajes muy diversos que enriquecen la calidad de la obra.

Reed Button basa su relato sobre la Guerra de Secesión. A la hora de escribir tenía claro que Tarantino se tenía que sentir orgulloso del malo y que Sergio Leone orgulloso del bueno y a su vez ninguno de los dos fuera ni bueno ni malo, sino fruto de la sociedad en la que han vivido, además de existir un duelo entre los dos sin un solo disparo; un duelo dialéctico que sirviese para mostrar el camino del arrepentimiento y venganza. Mostrando esa parte del salvaje Oeste donde es difícil sobrevivir, pero también resulta emocionante.

El Enterrador es un personaje negro por dentro y por fuera. Cierra muy bien esta historia. ¿Las partidas que empiezan muy bien terminan mal? El Enterrador que llegó al libro no era el que nació inicialmente, fue deshinchándose poco a poco. Es un tipo que va andando siempre al filo de la navaja.

Duncan Valentine basa su relato en un malvado maltratador, su mujer y un cazarrecompensas. ¿Hay esperanza para los forajidos que se enamoran? Reconoce que es un poco romántico. Duncan, ex trabajador del ferrocarril; y un personaje femenino idealista en constante lucha, por ejemplo, por el voto de las mujeres.

Jimmy Nolan es el que abre la obra. Reconoce que se le da mal jugar al póker. Quería combinar la memoria de esa mano de póker maldita con los tópicos como el de las familias enfrentadas por tierras y reses.  Todo ello encajaba a la perfección en este ambiente. También ha dejado un hueco para el amor. El héroe tiene que superar una serie de conflictos y fracasa o muere. Aquí entra toda la teoría de la literatura.

¿Qué personajes les hubiera gustado ser en el salvaje Oeste? Nolan se pide el personaje del barman; El Enterrador quisiera ser el pianista; Button si pudiera sería el caballo, una pieza clave en un buen western; Duncan el indio; Jack Dollar está preocupado porque nunca sale una armería en el western y él quisiera regentar una; Sally quisiera ser ella misma, pero sin pasar por el sufrimiento de su relato; El Chico quiere ser sheriff.

Una de las curiosidades de los siete fantásticos es la falta de experiencia jugando al póker. Sally es la única que jugaba en su época universitaria.

Rosa Huertas

Rosa Huertas ha señalado en varias ocasiones que a Fernando Marías le hubiera encantado presidir esta mesa y seguramente lo habría hecho con un sombrero vaquero o con la placa de sheriff.

Cambiamos de registro totalmente y el entremés es un cortometraje español: Un día de mierda dirigido por Vanesa Romero y protagonizada por Marta Romero y Tábata Acosta. Rodado en la localidad de Hayedo de Montejo, en la comunidad de Madrid, cuenta la historia de Leti, que queda devastada cuando su novio la deja plantada en el altar. Leti camina sin rumbo por una carretera y durante el trayecto se encuentra con Noelia, que está haciendo el camino de Santiago. En el arcén, ambas mujeres descubrirán lo que realmente significa tener un día de mierda.

Nos quitamos el sombrero vaquero, las botas con espuelas y atamos el caballo para cambiarnos de indumentaria y vamos Ampliando el género.

Cuando se habla de género negro, de cánones, de teorías y de estructuras a veces tendemos a perder la perspectiva de lo que es una buena novela. Se puede salir de lo que marcan los cánones de la novela negra, pero sin perder la esencia. Estas cuatro obras hacen que el género negro se enriquezca.

Antonio Parra

Presenta esta mesa Antonio Parra.

Cristina Higueras con Soy tu mirada. Cristina lleva varios años mostrándose como escritora a parte de sus otras facetas profesionales. Tiene un punto de vista narrativo diferente. Hay dos temas fundamentales en su novela: el buylling, el poder de las redes sociales de transformar la realidad y el poder de falsificarla.

Mónica Rouanet con Nada importante. Se ha movido en otros caminos del género negro. Pone a una maruja valenciana a investigar el crimen de su hijo

Cristina Higueras y Mónica Rounet

 

Myriam Imedio con La isla más remota del mundo nos descubre a una psicóloga haciendo un doble viaje, bastante desasosegante, tanto externo como interno.

Rafael Guerrero con La verdad no hace amigos obtuvo el premio Wilkie Collins. Su detective literario es su alter ego. Convierte en materia narrativa sus propios casos y eso equivale a hacer algo distinto dentro de la novela negra.

¿Cuándo se plantean escribir novelas tienen en cuenta el canon?

A Cristina se le ocurre una historia y la cuenta. Le gusta el género negro. Cada una de sus novelas es totalmente diferente, tal vez su primera novela correspondía más a los cánones clásicos.  Se le ocurrió que la protagonista de su novela podría ser una jueza de instrucción, pero no encontraremos ni policías ni detectives. Una parte, la del pasado, está contada en primera persona y la otra se desarrolla en la época actual y en los años 90 con un narrador omnisciente. Es un rompecabezas que van ensamblando los lectores. Tendrán la sensación de que es su perspectiva la que marca el desarrollo de la narración. No es algo que haga a propósito,  es algo que le surge de forma natural. La autora, lectora de novela negra clásica americana, no ha escrito una novela procedimental. Los protagonistas buenos y malos no le gustan porque cree que cada uno de nosotros podemos ser de una forma u otra dependiendo de las circunstancias. Sus personajes son amorales, fieles a sus principios. Ha intentado sorprender a los lectores,  huyendo de lo esperable y haciendo ver que nadie es lo que parece, consiguiendo un punto de comprensión hacia el carácter que tienen.

Myriam Imedio y Rafael Guerrero

Rafael Guerrero, cuando empezó a escribir su primera novela no tenía apenas contacto con el mundo de la novela negra, fue Paco Camarasa quién le inició en esta temática. El procedimiento de cómo escribir una novela negra era para él algo un poco desconocido. La obra de Rafael está basada en sus propios casos de investigación, lo que se llama autoficción. Realidad con una nota de ficción un proceso creativo respetando los códigos literarios. Cada personaje tiene sus debilidades. Destaca la labor del editor a la hora de darle forma.  La verdad no hace amigos es el caso de un hijo adoptado que quiere saber quiénes son sus padres biológicos, para ello el detective viaja a Rusia. Allí descubre el sistema mafioso oculto detrás del mundo de las adopciones, desvelando este hecho en la primera trama de la novela. En cada una de sus obras intenta dar un toque más humano al Rafael Guerrero protagonista y a sus historias. El proceso documental es una ventaja debido a que forma parte de su trabajo diario, nutriendo de esta forma el argumento dándole toques de ficción.

Myriam Imedio nos presenta un thriller psicológico, un viaje a La isla más remota del mundo. La historia, según nos cuenta, viene a ella mediante una conversación o un clic. Esto desencadena la chispa, el germen de la historia. Vio en televisión el caso de Jeffrey Edward Epstein, un pedófilo abusador de chicas que tenía una isla en el Caribe.  Entonces pensó que para su historia quería una isla y todo lo perverso que había detrás de un tipo así. De ahí surge todo el tema psicológico. La novela negra tiene unos estereotipos marcados: la investigación, la violencia, todo tiene que estar dentro de la historia para que se considere una verdadera obra negra. Ella considera que no se tiene porque seguir el camino marcado. En cambio se le pueden añadir ingredientes más complejos para romper estereotipos y argumentos. No es una investigación al uso, la hace una psicóloga. Sin buscarlo salió algo diferente. El tema de salud mental y abuso a mujeres es el eje principal de la trama.

Mónica Rouanet se ha especializado en escribir en dos planos temporales diferentes. Necesita explicar las causas de lo que pasa en el ahora debido a la carga sistémica del pasado para que todo se sustente. Nunca se sienta pensando en escribir novela negra, hace novela de denuncia social e intriga.  Se da una situación en los años 90 que hoy sigue siendo algo demasiado común, por desgracia, como es una agresión sexual. Antes se guardaba silencio y ahora se graba, proyecta y distribuye. Durante la pandemia se dedicó a escribir un relato diario y empezó a ver series, entre ellas Expediente X. En uno de sus capítulos se le resta importancia a un delito de agresión sexual y eso fue lo que despertó su historia. Una pareja sufre una agresión y ella sobrevive. El asesino se dedica a matar parejas que se salen del canon ideal, de los roles establecidos en los años 90. Minerva, educada por su madre en el miedo y la sumisión, sufre una brutal agresión y queda en coma, su agresor estará siempre cerca.

Todos coinciden en lo mismo: les encanta meter giros en sus obras. Cada uno de ellos tiene su momento y su forma de capturar la idea para que no se les olvide.

Antonio Parra cierra esta mesa con la siguiente frase:

«He leído las cuatro novelas y tienen más de lo que nos han propuesto».

Y después un paseíto hasta el Míster Witt Café para asistir al V concurso de microrrelatos «Deje aquí su sombrero» cuyo ganador fue Javier Marín con el texto Descenso.

Francisco Marín, Javier Marin y Benito Olmo

 

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