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Cartagena Negra 2022 – Crónica día 8

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De pornos y de matar a cuatro manos

«Tan pronto como dejó sus años mozos detrás de él, se fue al Pireo, a los baños de Eutídico, con el pretexto de aprender su oficio, pero en realidad con intención de venderse, como la experiencia ha demostrado”.  Esquines.

El tema de la prostitución masculina no es un tema contemporáneo, ya en la Grecia antigua era un hecho normal. En el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York podemos ver un tondo en un kílix de figuras rojas, donde un hombre ofrece dinero a un joven a cambio de sexo. La prostitución masculina estaba tan arraigada en la sociedad griega que incluso nos ha dejado algún prostituto célebre como es el caso de Fedón de Elis, que tras ser reducido a la esclavitud tras la conquista de su ciudad, trabaja en un prostíbulo hasta que Sócrates se compadece de él y lo rescata, convirtiéndose en uno de sus discípulos más destacados, dando después nombre a la obra de Platón que versa sobre las últimas horas de vida de Sócrates. No seguiré haciéndoles disertaciones clásicas, solo introducirles en la primera mesa del día. Enrique Pérez Balsa rompe el hielo de la tarde, calentita, con «Prohibido» de la mano de Kiko Prian Albadalejo o como muchos lo conocemos en las redes por Superlectoralfa.

El polifacético Enrique Pérez es escritor, músico, ilustrador, diseñador gráfico. Si es tan bueno en todo como construyendo una trama como la que investiga Jorge Caballero, un tipo con rasgos de los antiguos detectives: cínico, fumador, bebedor, ilegal en sus procedimientos…tiene que hacer una música y diseños de la hostia. Su aspecto un poco macarra y una portada todavía más, choca con una impresionante técnica retórica, haciendo gala de su buen humor negro.

Preguntado por el título de su novela «La verdad es lo último que pongo. Como todos los temas que aparecen en la novela son tabús, entonces claro tabú es prohibido y como todo lo prohibido nos llama la atención y creo que resuena bastante bien con lo que te vas a encontrar dentro».

Enrique se documentó para la novela entrevistándose con varias asociaciones relacionas con la prostitución, trata y explotación sexual y habló con un amigo gigoló. Lo peor de la novela fue terminarla, a pesar de ser una novela corta y demasiado rápida, él la hubiera cerrado antes.

Las frases de Enrique:

«Si no nos riésemos de la vida estaríamos suicidándonos cada dos por tres. España es humor, nos basamos en eso tanto como defensa como ataque».

«El inspector está basado en Humphry Bogart pero 2.0».

Referente a sus personajes:

«La novela es como la vida, va surgiendo. Es lo que hace la novela dinámica».

«Me gusta mucho la novela negra, el asesinato, maltratar a la gente, me gusta que mueran y de la forma más sádica posible, me gusta la violencia la novela romántica me aburre mortalmente».

«Lo peor es que la realidad supera la ficción. Hay gente que se prostituye simplemente por tener más dinero, por tenerlo antes o para lo que quiera. Es dinero rápido y teóricamente fácil».

«Los mayores prostíbulos son los de carretera. La prostitución está en cualquier lado y la macarrada también».

«Muchísimas de las novelas que han escrito otros le hubiera gustado ser él quien las firmara, por ejemplo, una novela de Paco Gómez Escribano».

Sobre los personajes del lumpen:

 «El macarrismo tiene que estar, si lo quitas te vas a la novela inglesa y eso me parece demasiado baboso. Hablamos mal, yo hablo mal, no concibo un personaje que hable bien y encima sea de clase social alta».

«Jorge Caballero igual que en la otra edición, en este caso me basé en un personaje de los años veinte, me imaginé la novela en blanco y negro, personaje tipo Hardboiled».

Si se dan un paseo por la librería y se encuentran con un tipo con perilla anillada, gafas de sol y un bate de beisbol al hombro, cuidado, acaban de chocar con algo «Prohibido».

Y del lumpen nos vamos a matar, sí, primero a un cortometraje del director Carlos Tampe Prochelle. El cortometraje fue realizado sobre el fondo del campo chileno, por una historia no contada que tiene que ver con la parte más oscura del campo chileno y principalmente el robo y muerte de animales a través del abigeato. La historia corresponde a una vivencia propia de Carlos Tampe en el campo y las localizaciones en donde fue grabada la obra en Pelchiquin y Antilhue.

Del mundo de la prostitución masculina y el asesinato pasamos a tres parejas de escritores que matan conjuntamente. Así el título de la mesa redonda: Matar a cuatro manos. Salvador Martínez es el responsable de interrogar a los presentes a golpe de música del Un, dos, tres… responda otra vez. Siempre hay que poner un toque de humor entre tanta negrura.

Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, un matrimonio bien avenido en La forja de una rebelde.

«La idea surgió porque alguien leyó un libro en el que se publicaba un relato que había escrito yo que era un personaje de una inspectora de policía madrileña un poco sobrepasada y me dijo si me había planteado que fuera un personaje de novela, otras dos personas también me lo comentaron. Se lo propuse a Noemí. Para desarrollar bien a esa policía me vendría bien tenerla a ella a mi lado. Empezamos a trabajar y todo empezó a fluir».

«Cuando Lorenzo me dijo si quería escribir una novela con él dije que sí pero un poco temerosa porque soy poeta y nadie te cuestiona nunca. Al hacerme ese ofrecimiento con la Inspectora Manuela Mauri me dio una oportunidad para entender la literatura en colaboración. Ese ejercicio de entender la literatura en colaboración».

Madre e hijo, Beatriz Roger y Luiso Soldevila con Marismas.

«La idea fue mía. Escribo y leo gracias a mi madre. Desde pequeño puso mucho empeño y lo consiguió. Me hacía mucha ilusión escribir sobre un detective joven. Empecé a escribir una historia y se la presenté a mi madre y empezó con un boli rojo tacha aquí y allí y le pregunté si se animaba a escribir conmigo. A los dos nos encantan las personas y cuando escribes tienes la posibilidad de crear vidas  humanas y te lo pasas muy bien».

«No dudé en aceptarlo y para mí ha sido una experiencia brutal porque a nuestros hijos las conocemos en todos los aspectos menos en el trabajo. De repente me di cuenta de que este tío es mayor. Coincidía que se iba de casa y hemos creado un vínculo y una complicidad que ha sido muy bonito. No pensé que esto pudiera estropear nuestra relación».

Y dos amigos, Jordi Ledesma y José Ángel Mañas que no parecen tener problema En el descuento

«Ha sido en varias fases. Se la propuse a José y existía un respeto de uno a otro como autores y luego había una relación de amistad que fue creciendo. Sabía que había trabajado con otra gente de cine y escritura colaborativa. Y para mí era en virtud de esa amistad y de las cervezas que nos habíamos tomado que no eran pocas que porqué no hacemos algo juntos».

«El placer de tener una experiencia juntos. Nos conocimos en la Semana Negra de Gijón. Jordi es especial, un tipo singular, apetece conocer el universo que tiene detrás, me pareció que su novela Narcolepsia es de lo mejor que había leído. Lo invité a Madrid a un concierto de Chimo Bayo (la foto del interior de la novela es de después del concierto con cerveza en mano). No se puede escribir a cuatro manos si no hay una sinergia, esa es la base. Es el placer de descubrir algo muy bonito, es algo diferente, como un tercer autor. Para mí lo de crear un tercer autor y otro universo es lo más bonito».

Escribir entre dos no es fácil ¿cómo se organizan?

Lorenzo Silva:

 «Cuando empezamos a hablar de la primera novela, siempre que me siento a escribir, la literatura es un cómo y ese cómo viene de un qué, la literatura no puede ser un cómo sin un qué ni un qué sin un cómo. Qué podemos contar en lo que tengamos una sintonía profunda, fue fácil, los dos habíamos trabajado en una historia real que fue el asesinato de una prostituta subsahariana en Madrid, que investigó un amigo nuestro. Nos había llamado la atención de como había sido despersonalizado por su agresor que no solo la asesinó sino que la tiró a la basura. Noemí había escrito un libro de poemas sobre ese tema y yo un artículo».

«De esa idea surgió la estructura y la forma de trabajo. Sería seguir un esquema más breve que sigo en mis novelas».

Noemí:

«Lorenzo y yo somos muy diferentes y por eso podemos trabajar juntos. Yo soy muy desordenada y él muy ordenado. Yo no soy autora de novela negra he aprendido con él. Él me obliga a pensar mucho estructuralmente para que la novela responda a un género clásico que él conoce muy bien y yo puedo innovar y sobre todo hablamos mucho».

 

Beatriz:

«No tenemos técnica, no tenemos método (se ríe). Soy una persona muy ordenada en general pero quién ha puesto técnica y estructura ha sido él. Hemos compartido mucha imaginación, somos muy sentimentales, somos amantes de series y de novela. Al final he redondeado yo más el lenguaje, la visión cinematográfica que tiene Luiso  y la rapidez lo aportó él. Que seamos de dos generaciones y de géneros diferentes ha enriquecido mucho. Hay un momento que te sale esa tercera persona que no es él ni yo».

Luiso:

«Al final era una ilusión tan grande de que este proyecto saliera adelante que nos pusimos de acuerdo en la historia que queríamos contar lo teníamos bastante claro preparé la escaleta y organicé los capítulos. Y al final como queríamos participar de todo pensamos en cinco capítulos cada uno». «Gracias a mi madre el intento de escritor ha mejorado. Esta novela, llegado al final se veían tres estilos y mi madre redondeó para que pareciera una tercera persona que son las Marismas».

 

Jordi:

«Yo soy el desordenado. Yo aporté al protagonista muy esbozado y un viaje. Hicimos un intento de unos capítulos cada uno, pero no funcionábamos. Él es mucho más seco y sabía que luego venía con la tijera. El texto iba y venía mucho y eso es lo que logró la tercera voz».

 

 

José:

«Yo soy más de estructura, visualizo el conjunto y ahí es donde no estoy de acuerdo con Jorge. Jordi trajo los personajes y los marcos, novela policíaca, novela negra criminal. Teníamos la reflexión del género muy puro que queríamos hacer. Un único personaje que queríamos seguir. Fuimos pasando la pelota de uno a otro. Jordi tiene una capacidad visual muy potente. Yo hacía un borrador más bestia y él lo iba puliendo».

Salvador Martínez dirigió esta mesa de forma muy divertida, donde además de temas serios sobre las obras de cada uno, tuvo cabida el humor.  Y como dijo Horacio: «Sin amor y sin risas nada es agradable». Venir a estas jornadas es altamente educativo. De Cartagena Negra nos podemos llevar además de libros mucha cultura y sobre todo literatura a raudales. Escuchar es un placer.

«Una novela en la que alguien no mate a otro probablemente no contenga más que un montón de personajes hablando de trivialidades, sin esa silenciosa presencia de la muerte que constituye uno de los lazos espirituales más fuertes de la humanidad», si quieren saber de quién es buceen entre libros.

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